Y las personas se olvidaron de Dios y del diablo.
Se asomaron a la ventana y vieron el paisaje, sintieron deseos de caminar hacia
el horizonte para ver lo que éste les ocultaba. Comenzaron a caminar, durante el
camino encontraban a otras personas y compartían con ellas algo de pan, agua,
queso y frutas recién cogidas del árbol. Algunas personas se unían a su caminar,
compartían su curiosidad por asomarse al otro lado. Al caminar, contaban
historias personales e inventadas. El camino subía y bajaba , zigzagueaba y
remontaba laderas, cruzaba arroyos en los que refrescaban los pies... para
seguir adelante. El camino les hacía amigos y con esa fuerza, el viaje se hacía agradable y seguían adelante siempre.
Salud para seguir el camino
